colores

Publicado en Decoración

¿Sabías que las tonalidades que elijamos en la decoración de nuestra casa, tanto en las paredes como en los muebles, inciden directamente en nuestro carácter? Pues sí, y más de lo que crees, así que toma nota, porque hoy nos centramos en cómo los colores de tu hogar influyen en tu estado de ánimo.

En primer lugar, queremos mostraros un glosario de cada color y las propiedades que suelen asociarse a él:

Blanco: pureza, paz, inocencia, optimismo, estabilidad, armonía y calma.

Amarillo: es el color relacionado a la luz y representa la inteligencia.

Naranja: simboliza la energía, el regocijo, el placer.

Rojo: representa el poder, la energía y la vitalidad.

Violeta: calma, serenidad, dignidad y autocontrol.

Azul: serenidad, sinceridad, armonía, fidelidad, y confianza.

Verde: esperanza, naturaleza, deseo, equilibrio y descanso.

Rosa: ingenuidad, ternura, bondad.

Negro: lo opuesto a la luz, lo oculto, la muerte y la noche.

Gris: aburrimiento, desconsuelo, vejez e indeterminación.

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Ahora bien, es necesaria una interpretación de todo esto:

En todos los sitios donde se requiera serenidad y paz mental, el blanco es la elección perfecta. El gris, a pesar de transmitir aburrimiento, también simboliza el éxito e inspira a la creatividad, por lo que se puede usar en oficinas.

El amarillo, dicen, ayuda a estimular el cerebro, y el naranja aumenta la energía y la potencia, pudiendo ser una gran opción para dormitorios y cocinas. El rojo, por su parte, es sinónimo de pasión, así que puede usarse para el dormitorio principal (sí, me refiero a ese tipo de pasión). El azul es ideal para un recibidor porque tranquiliza la mente, y el verde equilibra las emociones y estimula la compasión.

Pero, ¡ojo!: cuidado con los excesos en los colores, porque tienen efectos negativos en la mente. No abuses de un solo color en un ambiente, sino trata de combinarlos, por ejemplo, con los muebles. Combina de manera inteligente los colores y tu hogar será un motor ideal para conseguir un estado de ánimo inmejorable.